Los BUNKERS de la SEGUNDA GUERRA MUNDIAL de CAPBRETON

Hoy cruzamos la frontera para adentrarnos en Francia y sus bunkers. A una hora de Irún dirección norte nos encontramos con la localidad costera de Capbreton, situada en el departamento de las Landas que pertenece a la región de Nueva Aquitania.

Vista general de Capbreton, Fotografía: Thierry Martin

Esta ciudad cuenta con interesantes curiosidades como la iglesia de San Nicolás. Esta construcción posee una alta torre cuya utilidad era la vigilancia de los barcos que entraban o salían del puerto. Pero también cuenta con una joya medieval, una auténtica campana fundida en 1483 que se encontraba en una capilla de origen templario y al desaparecer esta pasó a formar parte de San Nicolás.

La famosa campana con más de 500 años de antigüedad

Otro punto de interés es la Estacade. Es un muelle de madera de pino construido en 1858 por orden de Napoleón III tras una visita a la cuidad. Muchos de los tablones fueron eliminados durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial, ya que tapaba el campo de visión de sus baterías costeras. Pero tras la marcha de los alemanes fue reconstruido.

Estacade de Capbreton, Fotografía: J-ma

Un lugar con tanta historia como este se merecía un enfoque fotográfico distinto. Por eso decidí hacer la mayoría de fotos con mi cámara analógica Olympus OM-2, utilizando un carrete monocromo Ilford HP5.

Mi preciosa Olympus OM-2 en unas fotos de estudio, Fotografía: Carlos Sanmillán

Visitando los bunkers

Fue durante la ocupación alemana cuando se construyeron los bunkers situados en la playa de la Pista. Su construcción fue realizada por los propios nazis como parte del Muro Atlántico (Atlantikwall en alemán) con la función de evitar un desembarco aliado en el continente.

Bunker con el mensaje “Protège ta Dune”, Fotografía: Carlos Sanmillán

Podemos apreciar cuatro gigantescas casamatas de hormigón que protegían cañones Schneider de 105mm. Fueron fabricados en Francia y reutilizados por los alemanes.

Conjunto de bunkers de Capbreton, Fotografía: Carlos Sanmillán

A pesar de lo increíble de estas fortificaciones, la realidad es que no tuvieron un uso en combate, ya que no se produjo ningún desembarco o contienda en la zona.

El océano ha devorado parte de los bunkers, Fotografía: Carlos Sanmillán

Actualmente se encuentran medio enterrados en la arena, pero aún se pueden ver perfectamente e incluso si la marea lo permite adentrarnos un poco en su interior, el exterior de muchos ha sido pintado lo que les da un toque artístico.

Vista trasera de uno de los bunkers, Fotografía: Carlos Sanmillán
Vista delantera de uno de los bunkers, Fotografía: Carlos Sanmillán

Cuesta imaginar que un enclave que en la actualidad es tan vacacional y hasta cierto punto familiar, hace tan solo 80 años estuviera atestado de militares, alambres de espino y piezas de artillería.

Una persona paseando por la playa y casi fundiéndose con la niebla, Fotografía: Carlos Sanmillán

Es un lugar con mucho encanto. Nos ofrece un día de playa y urbex muy interesante y podemos terminar el día con un maravilloso atardecer con los bunkers de fondo.

Capbreton al atardecer con la silueta de los bunkers, Fotografía: Carlos Sanmillán

Aprovecho para deciros que todas las fotografías analógicas que realizo en monocromo las podéis ver en mi cuenta de Instagram @bnwanalog.

Madrileño de Lavapiés, adicto a los videojuegos y a la buena cerveza.